Hope!, la serie documental en RTVE con las soluciones que nadie te quiere contar
Hope!, la serie documental de RTVE, tal y como explica su responsable, Javier Peña, es un viaje por la otra mitad de la historia que nunca nos cuentan. La mitad de la historia que tiene las soluciones, la mita de la historia en la que las soluciones sostenibles son además rentables y mejoran la calidad de vida de las personas.
Tengo amigos absolutamente desanimados, descorazonados por la impotencia de un escenario con un turismo invasivo, que devora los espacios y destruye la biodiversidad, que expulsa a la gente y convierte las ciudades en lugares imposibles. Tengo amigos que no leen ya los periódicos ni ven los informativos, yo misma me incluyo entre ellos, devastados por noticias con una mirada tan corta y estancada en lo fácil, en lo de siempre. Tengo amigos que no creen que exista el cambio climático. Tengo amigos a los que cuando les explico (supongo que con poca elocuencia) que la agricultura es el primer problema del cambio climático, consideran que me he vuelto loca. ¿Cómo explico que aproximadamente el 38% de las tierras de cultivo a nivel mundial se utilizan para alimentar al ganado? ¿Cómo explico que esto incluye tanto los pastizales para el pastoreo como las tierras destinadas al cultivo de alimentos para el ganado? ¿Cómo explico que si se combinan ambas, la ganadería representa alrededor del 77% de las tierras agrícolas del mundo? Y este es uno de nuestros mayores problemas.
La respuesta para mis amigos desencantados y para mí misma, está en este documental: “En lugar de estar insatisfechos con lo que vemos, deberíamos estar entusiasmados con lo que es posible”, explica Paul Hawken, el ambiéntologo norteamericano, fundador de Project Drawdown, un grupo de científicos unidos para crear un inventario de soluciones para revertir la crisis climática en una generación.
“En lugar de estar insatisfechos con lo que vemos, deberíamos estar entusiasmados con lo que es posible”, Paul Hauken ambientólogo fundador de Project Drawdown.
Pues bien, lo magnífico de Javier Peña es que él se ha dedicado a indagar y ahondar en las soluciones a todos los problemas sociales y medioambientales. Y sus descubrimientos son increíbles. Me siento identificada con Javier Peña (salvando las distancias, ojalá haber construido lo que él ha construido con Hope!) porque un buen día harta de no entender qué estaba pasando en nuestro mundo comencé a ver documentales, luego a estudiar un curso básico sobre ESG, después otro curso de la Columbia University sobre los retos del desarrollo sostenible, y no voy a parar.
La óptica que propone Javier Peña y Paul Hawken en Hope! se resume también en otro de sus argumentos. Generalmente, cuando se proponen soluciones a problemas grandes y significativos escuchamos una repuesta: “Sí, pero”… y siempre viene algo negativo detrás. Su propuesta consiste en cambiar el “Yes, but” por un “What if…”.
Ejemplos de soluciones al cambio climático que me fascinaron en Hope!
Hope! No presenta soluciones imposibles, todo lo contrario, presenta soluciones, viables, escalables, eficientes y rentables.
La comunidad de pescadores de Cabo Pulmo: un modelo de conservación y resistencia
Cabo Pulmo, el acuario del mundo, bautizado así por Jacques Coustau y sus pescadores en el primero de los capítulos de Hope! Es un canto de esperanza. Los propios pescadores reivindicando al Gobierno que se declarase Parque Marino Natural.
El caso de Cabo Pulmo, presentado en la serie Hope! como ejemplo de acción comunitaria frente al cambio climático, es un proyecto de conservación marina liderado por pescadores que transformaron su modelo económico para proteger el arrecife de coral más importante del Golfo de California.
¿En qué consistió el proyecto?
Reconversión económica:
En los años 90, los pescadores abandonaron la pesca destructiva (que había agotado el arrecife) y adoptaron el ecoturismo sostenible, ofreciendo actividades como buceo y avistamiento de especies marinas.Protección legal:
Lograron que en 1995 el área fuera declarada Parque Nacional Marino, prohibiendo la pesca industrial y cualquier actividad extractiva.Restauración ecológica:
La biomasa de peces aumentó más del 400% en dos décadas, atrayendo especies migratorias como tiburones ballena, ballenas jorobadas y tortugas marinas.Resistencia a megaproyectos:
La comunidad ha detenido proyectos turísticos como Cabo Cortés (2008-2012), que pretendía construir 30,000 habitaciones hoteleras y una marina, y actualmente lucha contra La Abundancia y Baja Bay Club, que amenazan con destruir humedales y acuíferos.
Impacto y legado
Modelo global: Es citado en foros internacionales (ONU, COP) como ejemplo de restauración liderada por comunidades locales.
Alianzas estratégicas: Colaboran con organizaciones como Greenpeace, LegacyWorks Group y Amigos de Cabo Pulmo para replicar el modelo en otras zonas de Baja California.
Amenazas actuales: Proyectos turísticos siguen intentando fragmentar estudios de impacto ambiental para ocultar daños, mientras la comunidad exige acceso a la justicia ambiental y protección de recursos hídricos.
Este capítulo de Hope! subraya cómo la cohesión social y el activismo informado pueden revertir daños ecológicos y crear economías regenerativas
Agricultura regenerativa: plantar flores y evitar pesticidas
Una de las soluciones propuestas que más me interesó es la agricultura regenerativa, un enfoque innovador que está revolucionando la forma en que algunos agricultores cultivan alimentos. Un episodio de la serie muestra cómo agricultores están transformando sus campos con técnicas sencillas pero poderosas: plantar flores silvestres entre los cultivos y eliminar el uso de pesticidas químicos. Esta estrategia tiene un doble impacto:
Fomenta la biodiversidad, atrayendo insectos polinizadores y depredadores naturales de plagas, lo que reduce la necesidad de químicos dañinos.
Mejora la salud del suelo, aumentando su capacidad para almacenar carbono y resistir fenómenos climáticos extremos.
Para las marcas que apuestan por la sostenibilidad, estas prácticas representan un modelo inspirador para comunicar su compromiso con la economía circular y la regeneración ambiental.
Compostaje según Hope!: una solución para enfriar el clima
La serie Hope destaca el compostaje como una solución concreta y accesible para enfrentar el cambio climático. Esta práctica, aunque sencilla, tiene un potencial transformador tanto para el planeta como para las comunidades. A continuación, te explico cómo el compostaje puede «enfriar» el clima y por qué es una herramienta clave en la lucha contra el calentamiento global.
¿Por qué el compostaje es una solución climática?
Cuando los residuos orgánicos (restos de comida, hojas, podas) terminan en vertederos, se descomponen sin oxígeno y generan metano, un gas de efecto invernadero 82 veces más potente que el CO₂ en un periodo de 20 años.
Compostar estos residuos evita la formación de metano y, en cambio, produce un abono natural que mejora la salud del suelo y la retención de agua, haciendo los ecosistemas más resilientes ante sequías e inundaciones.
El compostaje también ayuda a reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos, cuya producción y uso emiten óxidos de nitrógeno, otro gas de efecto invernadero muy potente.
Impacto en la reducción de emisiones
Se estima que el compostaje puede reducir las emisiones de metano de los vertederos hasta en un 78%.
Implementar estrategias de “basura cero” y compostaje podría reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero del sector residuos en alrededor de un 84%.
En ciudades y comunidades que han adoptado el compostaje a gran escala, como en California, se han evitado decenas de miles de toneladas de CO₂ equivalente al año.
Beneficios adicionales del compostaje
Mejora la fertilidad y estructura del suelo, aumentando la producción agrícola y la capacidad de los suelos para almacenar carbono
Reduce la erosión, previene inundaciones y deslizamientos de tierra, y mejora la resiliencia de los cultivos ante el cambio climático.
Fomenta la economía circular y la autosuficiencia local, creando empleos verdes y fortaleciendo el tejido comunitario.
Y como estas soluciones otras muchas que Javier Peña está mostrando junto a una red increíble de expertos: economistas, biólogos, ambiéntólogos y científicos de multitud de disciplinas. Para mí, Hope! es exactamente lo que predica.